11/8/07




Desde
BURGOS.







Ahora
Siempre.











Entrar en Burgos es como correr una rica cortina de tiempo e historia.





Memoria
Recuerdos
Pasado




La vieja puerta nos invita;
un paseo sin tiempo
por los años perdidos del perdido medioevo...
dejemos que el tiempo juegue
por la glera insolente de la historia
y que el meandro del tiempo
nos empuje y nos lleve hecho huella de manos,
y caricia de sombras que invitan al sueño
en la orilla fecunda del viejo Arlanzón.




¿Qué cantar se escucha
si atiendo el perenne murmullo
de tu aguas recobradas?






Cantar de vida:
las nuevas ánades invitan
al vértigo azul del caudal que te abraza
y se insinúa .
Vivir, sí, vivir en las orillas pintadas
de suaves matices, de luces y sombras,
de verdes violaceos,
de tardes tranquilas,
de cálidos ocres que embisten de juncos
la pálida curva, que tienta sonrisas de agua bordando la orilla
y guiños solares de plata.


Meandros ruidosos,
pontones de piedra
que cantan a voces los baños de antaño
y dejan en suave nostalgia
la imagen disuelta
del torso desnudo
de un niño que tiembla de frio y que sueña,
tal vez, aventuras de espuma y arena.


















¿Desde cuándo resuenan tranquilas
las aguas de hielo que cantan sus ecos debajo tus arcos romanos?
Los pies peregrinos,
que huellan los cantos rodados,
que buscan la suave caricia
del frío, que alivia sus álgidos pasos
del largo camino, que lleva a la estrella del gran peregrino...
me empujan al sueño.



Y sueño en la sombra del sauce
de lágrimas largas,
sopladas de vidrio y de viento
discreto, constante, que apunta a la tierra
y se duele cayendo en silencio,
testigo del tiempo
que arrastra la orilla
en ondas iguales,
en ondas perdidas,
que nunca regresan.













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