22/9/07

Este cielo gris, esta tarde lánguida



Llueve.
Detras de los crisales llueve
y llueve...





Este otoño patriarcal y gris
tiñe de sombra
el azul sereno del mar,
que ni se mueve en ondas
más allá de los festones blancos
bordados con espumas

sobre el blando bastidor de arena de la orilla.

Y llueve
también sobre mi pobre corazón cansado
de nostalgias azules,
mansamente,
dulcemente,
mientras cumplo días, semanas, meses
como gotas de lluvia,
y años
como pequeñas tormentas de recuerdos y almanaques.
Oir la voz que es eco y es vacío,
que es mañana y ayer de gotas repetidas
de mi sangre
recobrada en saludos
y lejanos abrazos,
sangre que promete,
tal vez, encuentros y armonías y afectos mano a mano.


No me importa cumplir
el rito de los años
si vuestra voz me llega entre las nubes:

anunciando auroras y abriendo el arcoiris
mi corzón renace
en cada gota de otoño que me inunde.

27/8/07

La pequeña Venecia



CASTELLÓ D´EMPÚRIES





Alt Empordà








La vida sigue su ritmo pausado
en los canales salobres
de Empuriabrava;
y en la sombra medieval de Castelló d'Empúries
y en la curva bahía de Roses
que brava desmiente la costa
y dulcifica
su juego de rocas
y acantilados
en una suave invitación de arena...
Todo trasciende el ahora
y empuja dulcemente
a breves estadías
de felicidad.
La verdad, sí, se duerme y sin sentirlo
la vida toma formas renovadas:
el suave balanceo del agua en los canales
adormece el latido de mis sienes
y lo transforma
hasta hacerlo poderoso,
acompasado, firme.
Mi corazón palpita a cuarenta
y seis latidos por minuto
como las aspas del molino
que me habita, azul de oxígeno
y amarillo de sazón,
de trigo y girasoles.
Déjame sentir en esta tarde violeta de lunas improbables
la dulce sensación de saberme querido por el viento
en esta nueva Venecia que me canta
y embruja y enajena,
hasta hacerme pura entrega y abandono
místico en el seno de calma de quien ama.

Bogando por la ría del canal de los ojos
que me miran en la tarde calma de tu orilla
naufrago dulcemente.









11/8/07




Desde
BURGOS.







Ahora
Siempre.











Entrar en Burgos es como correr una rica cortina de tiempo e historia.





Memoria
Recuerdos
Pasado




La vieja puerta nos invita;
un paseo sin tiempo
por los años perdidos del perdido medioevo...
dejemos que el tiempo juegue
por la glera insolente de la historia
y que el meandro del tiempo
nos empuje y nos lleve hecho huella de manos,
y caricia de sombras que invitan al sueño
en la orilla fecunda del viejo Arlanzón.




¿Qué cantar se escucha
si atiendo el perenne murmullo
de tu aguas recobradas?






Cantar de vida:
las nuevas ánades invitan
al vértigo azul del caudal que te abraza
y se insinúa .
Vivir, sí, vivir en las orillas pintadas
de suaves matices, de luces y sombras,
de verdes violaceos,
de tardes tranquilas,
de cálidos ocres que embisten de juncos
la pálida curva, que tienta sonrisas de agua bordando la orilla
y guiños solares de plata.


Meandros ruidosos,
pontones de piedra
que cantan a voces los baños de antaño
y dejan en suave nostalgia
la imagen disuelta
del torso desnudo
de un niño que tiembla de frio y que sueña,
tal vez, aventuras de espuma y arena.


















¿Desde cuándo resuenan tranquilas
las aguas de hielo que cantan sus ecos debajo tus arcos romanos?
Los pies peregrinos,
que huellan los cantos rodados,
que buscan la suave caricia
del frío, que alivia sus álgidos pasos
del largo camino, que lleva a la estrella del gran peregrino...
me empujan al sueño.



Y sueño en la sombra del sauce
de lágrimas largas,
sopladas de vidrio y de viento
discreto, constante, que apunta a la tierra
y se duele cayendo en silencio,
testigo del tiempo
que arrastra la orilla
en ondas iguales,
en ondas perdidas,
que nunca regresan.













27/7/07

un altre Shakespeare? Si us plau.



YORICK,
Qué fue de tu boca,
capaz de susurros imposibles?

Qué fue de tus ojos, que escrutaban en la noche?Que se fizo el rey don juan?

Dónde están las llaves del corazón podrido que presumo ya parado para siempre?...

Ser o no ser; dormir, soñar, vivir, tal vez morir...
Morir.


Morir en el centro mismo de la cuestión quisiera
para ahorrarme explicaciones y quimeras.
Vivir o no vivir, aunque la sangre
recorra los caminos azules de la carne,
es la cuestión, la gran mentira, el sueño
implacable que nos priva del sueño
en los días oscuros en los que el miedo brota
como en volcán la lava incandescente:
imperioso, arrogante,
cruel, desvastador,
inconsecuente.

El miedo y el sueño se dan la mano en esta tarde
y se avecina tempestad fraguada entre las páginas
blancas que el tiempo se ha negado a escribir
a dos columnas.
Mirate, simio, en el espejo blanco de la blanca
calavera de la noche en la que Yorick
te rie insensible las gracias que le imputas:
y es que en el fondo
le importa apenas un comino
la cuestión de soñar, morir, tal vez vivir,
vivir al rojo vivo
y en el mismo reborde cosntante de la muerte.






Y miro la guirnalda preñada de ilusiones
que tejiera una tarde de llanto misterioso
en el palacio materno,
en los girones mismos de la muerte,
tras descubrir la sombra agazapada
en la ambición de tener
y en la mentira de amar
y en la terrible acidez del incesto
impensable y voluptuoso.






Y llega así el minuto de la farsa:
que levante el telón el maquinista
y despeje el espacio iluminado
de la acción y la mentira.
Pierrot y Hamlet a dos manos
pelean una máscara de barro
sin pararse a pensar si es de comedia
o de tragedia el rostro que disputan.
La mueca de la muerte oculta su amargura
y la lágrima gris que la evidencia:
la máscara- máscara enmascara la mueca
y en silencio gime la luna en la platea.
Y falsea la farsa las falsas realidades
y dan ganas de gritar que el carnaval no existe.
Pero cumple fatal su sino la nostalgia
y te empuja al arcano sin luces de la muerte.
No hay adjetivos, Hamelt, en la farsa:
sucumbió tu padre al filo del cuchillo
fraterno, que empuñaba
de fría plata la mano de la reina;
no tiembles, que en tu reino
las piedras cantan tan funesto cimen
y los rios riman con mortal su acento
y el colibrí dibuja con sus alas cuentos
de sangre y sexo que jamás se oyeron.
Ay, que empieza
el minuto triste de la nueva farsa.









25/7/07

En Senija



El calor de este julio invita a la sorpresa, al afecto solidario, al cariño de tierra y de la tierra.

Lola, también Lolilla, afecto siempre.

en el día 23 para Lola



Contempla el mar que azul, en lontananza,
te invita y nos invita,
querida Lola, al sueño.
Al deshacer las sombras del tiempo que te puebla
en blancas sembraduras de vidas recobradas,
multiplicas de espumas en hijos aurorales
la vida que te llena y generosa
regalas y devuelves,
hecha afanes y abrazos y risas, a raudales.

Olvidemos las cuentas de arena de los meses
y, extendiendo los brazos al viento de la nada,
hagamos del recuerdo eterna remembranza
que nos haga hasta siempre historias y poemas,
que hasta siempre nos haga afectos y alboradas.




MI corazón de tierra adentro y cielos impolutos,
ha sabido aprender la sombra de tu afecto
en los días amargos de noches y silencios,
y esa dulce y pausada y calma mansedumbre
que deja tu mirar
azul de espuma y olas,
ha sabido calmar, en su callado afecto
y en su constante latir de arenas amarillas,
la llaga más cruel que hiere mi recuerdo.
Por eso gratitud es incompleta especia
y el afecto se hace verso si pobre de palabra
rico en sentimiento y alma compartidos.
Si dolores, calvarios,
nos persiguen, Lola, y nos redimen,
hagamos de las sombras cantares de alegría
para saciar de voces los días que nos pueblan
y de tiempo y espacio
las sendas que nos quedan por andar
Siempre es tiempo de mirar en lontananza
y repetir los ecos de las olas
que, en su eterno rimar, tejen de espuma
las letras que te llaman, dulce Lola

23 de julio... de un año de los muchos que seguiremos brindando por ti.

25/6/07

Fuego






Esta noche de fuego y de deseo
he soñado, también, al borde doloroso
de la ausencia,
al borde mismo
de la soledad, al borde
imposible del eco de los nombres
que devuelve, implacable, el silencio de la llama.

Al borde mismo del abismo
he soñado esta noche
de fuego y de deseo.
El crepitar augusto de las llamas
me ha cantado su prístina armonía
de voces de colores
en el nódulo mismo, en el místico nido
de la soledad que inundan muchedumbres asombradas,
en el calor sin nombre de la hoguera,
ante el agrio dolor de las bellezas anónimas
que lloran el final de su reinado,
ese final ineluctable, azul
de un sueño de reino por un día.
He escuchado tus voces, hijo de Vulcano,
dios de un fuego implacable
estremecido de adioses que abandonan
la barca que me arrastra sin rumbo,
en singladura solitaria de días y misterios,
hacia la negra fuente de carontes sin nombre y sin recuerdos:
todo remar, remar sin tino y sin destino,
sin nombre y sin recuerdos, sin historia y sin ayeres ni mañanas;
solo silencio y crepitar de adioses como llamas
que me abrasan sin fin y sin sentencia.
¡Si al menos anulase los sentidos este fuego
que contemplo y me quema
solo la piel, curtida ya de tanto surco de años y de nada!
¡Si al menos la ceniza amarilla de este fuego
permitiese soñar mañanas y horizontes!
Si al menos un solticio de aire
se augurase en este fuego de oropeles
y figuras pintadas y esculpidas
de quimeras ascendentes.
Si al menos la voz se permitiese
en este oscuro concierto de llamas y colores.
Si al menos la voz... ¿qué voz? fue solo un sueño acasotu palabra,
como lo es el fuego que calienta tus arrugas
esta noche de fuego sin historia.
Fuego en San Juan.
Silencio.
Solo el grito del fuego
que amenaza la noche y la redime
de fugaces estrellas...
y de sueños.


12/6/07

Me llama el mar

















Me llama el mar con su cantar de espumas
como si nueva Alfonsina me mirase
empujado al vacío de las olas.
El mar, siempre el mar, desde la tierra adentro
que me viera nacer en el remanso seco de Castilla.


Hablar azul desde la orilla
en diálogos constantes de ondas repetidas
hasta apender a ser el marinero
que a veces sueño
en la bitácora roja de la arcilla.
Armonía imposible de las fuentes
-que las olas renuevan en la arena-
en que tirado el corazón rima nostalgias
en las que brota ocre el humedal de los recuerdos.
Soñar que sueña el alma en la ribera
es más cruel que la cuerda locura de los días,
más negra que la sima que aguarda

bajo la ingenua pisada de los días
y los meses
y los años.
¡Saberse náufrago
gris de arena mancillada en cada playa
cada tarde que pinta sobre el borde mismo de la vida
con pincel de sombra el calendario
implacable que nos hace
recuerdo, ayer, nostalgia pura!
Me llama el mar
con su cantar de arena para llenar de silencio
el almanaque sin luz que desde ayer contemplo
hecho solo recuerdos en pretérito imperfecto.
Me falta la voz que enlaza el adn
con la historia posible de un mañana
en cadena de este hoy, borroso, en que me incita
el mar con su cantar de espumas
para el salto en azul de verso alejandrino
que dijera Rubén fatal en piedra dura.